Estambul (AFP) – A medida que se acerca la cumbre climática COP31, el país anfitrión, Turquía, pone el énfasis en la electrificación con fuentes renovables e impulsa su agenda de "Residuo Cero" destinada a reducir las emisiones de metano.
Primera modificación: 08/11/2026 - 08:46
Sin embargo, ambientalistas locales advierten que su agenda ignora el problema más evidente, la dependencia turca del carbón, además del hecho de que Turquía se haya convertido en el "vertedero de Europa" para los desechos plásticos.
La cumbre de la ONU comienza el lunes en Antalya, en el sur del país, y estará presidida por el ministro turco de Medio Ambiente, Murat Kurum. Allí, promoverá la iniciativa estrella de Ankara: que la electricidad supla el 35% de la demanda mundial de energía para 2035.
La meta no vinculante "35 para el 35" es parte de la Agenda de Acción de 10 puntos que, según Turquía, permitirá acelerar el giro hacia las fuentes renovables.
"La crisis energética de este año nos impactó (...), ahora todos entienden que la energía importada es energía que no se controla. La electrificación es la respuesta. Protege a las comunidades de la volatilidad de los mercados globales y reduce las emisiones", indicó Kurum el jueves.
La COP31 pretende "dar paso a la era de la electricidad", afirmó.
Energías renovables
Turquía ha hecho grandes avances en infraestructura renovable, y su ministro de Energía, Alparslan Bayraktar, presentó una ambiciosa hoja de ruta por 500.000 millones de dólares para electrificar su economía y multiplicar por cuatro su capacidad de energía eólica y solar.
Sin embargo, un tercio de su energía procede del carbón y no hay ninguna fecha para su eliminación gradual. Más bien, Ankara planea ampliar dos centrales eléctricas a base de carbón como parte de su esfuerzo de electrificación.
"Lo que debería hacer la electrificación es terminar la dependencia de los combustibles fósiles, esa debería ser la meta final", comentó Emel Turker Alpay, activista de Greenpeace Turquía.
Según ella, la meta de "35 por 35" no indica que la electricidad deba provenir de fuentes limpias.
"Lo más importante sería un compromiso de no más carbón en Turquía y definir una fecha para una transición justa para alejarse de los combustibles fósiles", declaró a la AFP.
El anfitrión de la COP del año pasado, Brasil, puso la reducción de emisiones en el eje de su agenda.
Turquía, en cambio, ha evitado el debate sobre la salida de los combustibles fósiles, y el ministro Bayraktar señaló que, para abandonar el carbón, el país tendría que aumentar la producción de energía nuclear.
En principio, la primera planta nuclear turca empezará a funcionar este año y el país prevé abrir otras dos.
Objetivos "débiles"
Turquía y el coanfitrión de la COP31, Australia, que conduce las negociaciones, establecieron metas para reducir las emisiones de gases causantes del calentamiento global, pero ninguno de los dos fijó una hoja de ruta nacional para abandonar los combustibles fósiles.
Turquía planteó alcanzar la neutralidad de carbono para 2053, pero Climate Action Tracker advirtió en octubre que sus metas interinas no fueron alcanzadas.
"Turquía (...) enfrenta una crisis de contradicción: pide acelerar la acción climática, pero sus propias metas son débiles y carecen de la ambición necesaria para impulsar la urgente reducción de emisiones", declaró.
Yagiz Eren Abanus, del Centre for Spatial Justice -- integrante de la Red Climática Turca -- consideró que esas metas necesitan una reformulación radical.
"Turquía no reduce sus emisiones de gases de efecto invernadero, las aumenta", explicó.
Pese al compromiso de Ankara de reducir las emisiones proyectadas un 41% para 2035, en términos reales permite un "aumento de 16%" desde los niveles actuales.
Desechos plásticos
Turquía también impulsa la iniciativa Residuo Cero, una campaña diplomática promovida por Emine Erdogan, esposa del presidente Recep Tayyip Erdogan, que busca mayor cooperación internacional para reducir las emisiones de metano de los desechos.
La agenda de la iniciativa busca "reducir en un 50% el aumento global de los desechos para 2035, lo cual es positivo", comentó Alpay, de Greenpeace.
"Pero estas políticas solo se enfocan en manejar desechos después de ser producidos, sin prevenir los desechos desde su origen. Sin un compromiso más fuerte con la prevención de los desechos y la reducción del metano, no tendremos una reducción significativa de emisiones", declaró a la AFP.
Turquía no ha apoyado el Compromiso Global de Metano y aún importa desechos plásticos, especialmente de Europa.
"La industria del plástico es el caballo de Troya de la industria de los combustibles fósiles porque cuando no pueden usar los combustibles extraídos para la producción de energía, lo redirigen a la industria petroquímica", explicó.
"Si limitamos el manejo de desechos al reciclaje, no significa gran cosa para el cambio climático o las emisiones", dijo.
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