Fuente de la imagen, Nolan Rada

Piensa por un segundo: ¿qué significa, para ti, tu pelo? Si un día lo perdieras sin causa aparente, ¿qué estarías dispuesta a dar o a qué renunciarías para volverlo a tener?

El pelo, escribe Melanie Pérez Arias (Caracas, 1986), es algo que no sangra, pero duele. Y en "Un animal que se deja caer" (Lumen, 2025), su primera novela, es el punto de partida para todo un viaje íntimo sobre la identidad, pérdidas, renuncias y, sobre todo, amistad en clave femenina.

La periodista y escritora venezolano-peruana recorre junto a Miriam, la protagonista, una ciudad y unos paísajes a los que no pone nombre para hacer más universal una historia con la que cualquiera puede sentirse identificada: la de un cuerpo que falla sin aviso, del grupo de amigas que es la familia escogida, de la red de silencios, tabúes y mitos que rodean, aún hoy, al cuerpo femenino.

En un libro que es América Latina pero, sobre todo, es Caribe -sincretismo, humor en medio de la tragedia y algún toque de salsa-, Pérez Arias también hace un conjuro narrativo al evitar que la historia que cuenta toque el presente de su país de nacimiento. Y lo hace, dice, como decisión política.

BBC Mundo habla con ella con motivo del Hay Festival que se celebra en Arequipa del 5 al 8 de noviembre.

Fuente de la imagen, LUMEN

En principio, el tema de tu libro es el pelo, el pelo como identidad.

Sí, aunque yo diría que incluso que el tema es una anécdota, el punto de partida, cuando la protagonista empieza un día a perder el pelo y no entiende por qué.

Pero como centro, hay dos temas claves dentro del libro: la amistad, en específico la amistad femenina, y la identidad, sobre quiénes somos cuando aquello que creíamos que éramos ya no va más o caducó o por algún hecho sobrenatural e inexplicable. Ya no soy eso entonces, ¿qué y quién soy?

Final de Más leídas

Todas las noticias que necesitas están en BBC World Service

Descárgala aquí

Fin de Anuncio app

Siendo que el libro es ficción, ¿qué hay de ti en esa búsqueda, ese cambio de identidad?

Es un libro sobre la transformación y las búsquedas identitarias, que en mi opinión son íntimas, ocurren primero en un espacio muy minúsculo del alma y a partir de ahí, pueden reflejarse externamente.

Pero para mí, la transformación de la identidad, además como escritora mujer migrante, es siempre una búsqueda constante, no solamente del quién soy ahora, del lugar que ocupo, sino de cuáles son pequeños cambios que se van dando.

En tu esencia, en tu personalidad, cómo te dejas influir por el entorno, cómo aquello que creías que era una verdad para ti como una catedral se desmorona y cuánta belleza hay además en esa destrucción de lo que eras y en la construcción de lo nuevo.

Estamos atravesados por relatos sobre el cambio que son muy duros y apocalípticos, pero esas pequeñas transformaciones en donde pasa el tiempo y de pronto descubres que sí, soy la misma, pero no soy la misma, ahí, en ese espacio como diferente, yo encuentro que hay mucha belleza.

Y estar acompañados en ese proceso de cambio es una gran fortuna. En el caso de Miriam, que es la protagonista, ella está acompañada con sus amigas en este cambio que le toca vivir y además, parte de lo que yo quería construir en este personaje era ese acompañamiento que ella se da a sí misma cuando empieza a reflexionar de un modo como muy íntimo sobre que es lo que está pasando con el pelo, pero también qué es lo que está pasando con su vida, sus amores, sus afectos, su relación, con el trabajo, incluso con su tiempo libre.

¿Qué pasa cuando el cuerpo falla?

El cuerpo toma decisiones que no tienen mucho que ver con uno y a la vez tienen todo que ver con uno. Nunca sabemos qué le pasa a Miriam, pero para ellas es una especie de traición.

Hay toda una corriente que habla sobre la somatización y sobre cómo nuestros pensamientos influyen en el cuerpo, pero en realidad, parte de lo que yo también quería plasmar en este libro es la idea del cuerpo como misterio, porque vivimos en una época en donde queremos sobreexplicarlo todo y entender absolutamente todo lo que está pasando con cada una de nuestras microcélulas. Y muchas cosas no están dentro de nuestro control.

Para mí es algo muy revelador de cuánto de eso yo tengo que soltar y cuánto de eso tengo que asumir como destino.

Otra capa que atraviesa todo el libro es el tema de la belleza, hasta el punto de que la protagonista prefiere la muerte antes que estar sin pelo. Como mujer, como venezolana, cómo has vivido el yugo de la belleza que llega a ese extremo.

Eso fue todo un viaje también para mí, porque como mujer venezolana, donde mi identidad, mi cultura está completamente atravesada por estas búsquedas de la belleza prototípica a partir del Miss Venezuela, esto tiene un peso bien fuerte sobre nosotras.

Vivo en Perú hace años y regresé a Venezuela en 2023, y buena parte de los comentarios tenían que ver con mi transformación física: cuántos kilos más o menos tenía, cómo estaba mi pelo, cuánto había envejecido.

En el libro necesitaba que mi protagonista fuera una persona completamente anodina, que le da igual esto, porque si fuera algo de vida o muerte para ella, termino matándola al final del libro porque se le cae el pelo y no lo puede resistir.

Fuente de la imagen, Thierry Monasse/Corbis via Getty Images

Sobre el pelo escribes "no es algo que sangra, pero duele".

Me preguntaba por qué el pelo no sería importante. ¿Por qué el pelo no sería una razón para llevar un duelo? ¿Por qué perder tu pelo no sería una razón para llevar el duelo? No es un brazo, no es una extremidad, no estás realmente en peligro de muerte, pero tiene que ver contigo, con la imagen propia. Y perder esa imagen también es un proceso que no deberíamos subestimar.

Y en nuestra cultura está ahí. En toda la cultura latina, pero en Venezuela hay incluso libros donde se habla sobre cómo la imagen de la Miss ha sido como bien trascendental para nuestra cultura, para nuestra identidad. Siempre habíamos sido reconocidos como el país del petróleo, los peloteros (jugadores de béisbol) y las misses. No es poca cosa. En mi caso, parte del proceso de transformación de la migración es aceptar eso que es identitario desde otra mirada, muchísimo más crítica, pero también con ternura.

Decías al principio que la historia es sobre amistad, pero en concreto entre mujeres. Y es verdad que apenas aparecen hombres o son muy secundarios.

Esta es una historia donde el ensamble de mujeres es protagonista, pero digamos que la decisión no fue tan política como quisiera admitir. No fue que pensé "voy a dejar a los personajes masculinos relegados". Muchas decisiones alrededor de la literatura tienen que ver con lo que la historia te pide y esta demandaba una fraternidad muy femenina, porque tiene que ver con descubrimientos de asuntos que tienen que ver con el cuerpo, con la vejez. Y necesitaba que mi protagonista estuviera bien cuidada con el paso del tiempo y yo necesitaba que mi protagonista estuviera bien cuidada con estas amigas.

Como mujeres millenials, estamos atravesando también un proceso de descentralización de la relación romántica y de descentrar a los hombres de todo lo que significa nuestra experiencia vital. No digo que sea exclusivo de los últimos tiempos, pero en este caso yo necesitaba que estas amigas estuvieran allí para ella, para que la historia además avanzara.

Además, personalmente, la amistad es muy importante y siempre digo que no puedo imaginarme dónde estaría yo ahorita si no fuera por mis amigas, no puedo imaginarme y es aterrador.

Hay un momento en que pones en la boca de un personaje que "usted no es vieja, algún romance debe tener". Y en muchas partes de la novela remarcas eso, cómo la mujer a una edad parece que no tiene derecho al amor, al deseo e, incluso, es invisible. ¿Por qué querías plasmar esto?

Hay un libro que fue muy importante para mí en el proceso de hacer esta novela, que es 'Sobre los huesos de los muertos', de Olga Tocarzuk, premio Nobel. En esa novela la protagonista es una mujer entrada en sus 50 y empieza a cometer crímenes respaldada en el anonimato que le da ser una mujer de cierta edad. Esa novela me voló la cabeza.

Aunque yo estoy todavía lejos de ese momento de la vida, en realidad lo que yo encuentro es muchos relatos de mujeres mayores en mi vida que me dicen que es una buena etapa. Estamos dominadas por el relato de que con la postmenopausia todo va a estar mal con tu cuerpo y, además, en el proceso de la mujer no solamente es que vas a tener desafío físico, sino que vas a ser borrada de la faz de la Tierra.

Pero en mi novela la respuesta es no, todavía estamos aquí, tenemos derecho a un cuerpo, al placer, a la exploración, a transformarnos incluso y ser personas completamente distintas, con derecho a ser vistas y leídas. Tenemos todavía muchos desafíos como mujeres, pero el futuro para las mujeres mayores no se ve catastrófico, se ve como un futuro de libertad.

De las cosas que atraviesan esta novela son los tabúes en torno a la salud de las mujeres. ¿Hemos superado esto?

Hay algo importante y es que esta novela transcurre a finales de los 90. Es decir, Miriam, la protagonista, fue niña alrededor de los años 45-50. Es otro momento histórico donde las mujeres aún recibían más comentarios como "no te bañes cuando tienes la regla, no montes bicicleta, no puedes, no puedes, no puedes".

Sí creo que ahora hay un avance, aunque todavía es primario, muy vinculado a las zonas urbanas. Niñas que crecen en provincias de nuestros países latinoamericanos quedan fuera. En la misma Venezuela tenemos un gran problema con todo lo que tiene que ver con salud menstrual, la salud sexual para las niñas no existe, no hay información. Hay una vulnerabilidad muy grande.

Hay más acceso a educación, a información y divulgación en línea, pero no creo que los mitos en torno, por ejemplo, a la menstruación estén del todo derribados. Porque, además, el cuerpo femenino sigue siendo un misterio.

¿Fue una decisión política que tu novela transcurriera en los años 90 y no después? (Hugo Chávez llegó al poder en 1998)

Fue una decisión absolutamente política que la novela transcurriera hacia finales de los años 90 y de hecho, casi en 1998.

Fue una decisión narrativa, porque si Miriam estaba en el presente, entra en ChatGPT o en Google y sabe por qué se le cae el pelo y la novela tiene 30 páginas. Pero también fue algo absolutamente consciente y político el hecho de dejar por fuera todo lo que tuviera que ver con la historia reciente de Venezuela y con el chavismo. Yo no quería que ellos aparecieran en ningún momento, porque ya son demasiado omnipresentes en mi historia y en la historia del país como para que además aparecieran en mi primera novela.

Para quien conoce Venezuela, la novela es un viaje por muchísimos de sus paisajes, que no nombras, pero están ahí. Cómo fue escribir de esos lugares estando en Lima.

El caso es que terminé la novela estando en Venezuela. Pero, antes, fue interesante escribir sobre un territorio geográfico sin estar en él y además sin mencionarlo, porque yo no quería que hubiera demasiados signos, nombres. Desde la nostalgia tenemos la necesidad de llenar de nombres, renombrar las cosas, vestir cosas que pongan "cambur" (banano).

Tenemos necesidad desde la nostalgia de nombrar nuestros espacios y recuperar nuestro lenguaje, pero quería que la novela fuera como un espacio más abierto, porque esta es una historia bastante más universal. Quería que personas de todo el mundo pudiera viajar a ese lugar donde están las protagonistas.

Fuente de la imagen, JUAN BARRETO/AFP via Getty Images

Miriam recure a la ciencia, recurre a las amigas, recurre a la santería.

La santería está por todos lados, la cultura yoruba, la santería, la religión yoruba está en todas partes, no solo en Venezuela, sino en la cuenca del Caribe, y forma parte de nuestro legado, además como países colonizados y como países.

Que además recibimos a toda la cultura africana a través de la esclavitud. Negarlo o tratar de taparlo con solamente la religión católica, o incluso satanizarlo, es una pulsión que se tiene dentro de la cultura Caribe. Pero esas manifestaciones siempre consiguen una manera de encontrar su cauce.

Evidentemente todas las cosas tienen un lado luminoso y un lado oscuro, pero a mí me interesaba que mis personajes estuvieran en contacto con el lado luminoso de esta religión y de esta cultura, porque además a mi protagonista la ciencia la abandona.

Ella no entiende por qué se le cae el pelo, no consigue respuestas. ¿Qué hago? Y todas hemos pasado en algún momento por la idea de ¿y si me leo las cartas? ¿y si me lanzo unos caracoles? ¿y si pregunto al horóscopo? Porque es normal, es muy propio además de nuestra cultura.

Y yo quería que estuviera retratado de un modo muy respetuoso, con mucha belleza, desde lo luminoso, porque obviamente, además, así es como yo lo experimenté mientras vivía en Venezuela. En esa relación con la con lo mágico, con lo misterioso, hay algo tan íntimo y tan profundo que yo no quería dejar por fuera dentro de la novela.

¿Con qué quieres que se quede la gente de tu novela?

Que se acerquen a la novela con la curiosidad de conocer a estos personajes a los que yo le tengo tanto cariño. Son personajes que para mí son entrañables, que puedo quizás prometer que se van a quedar con los lectores un rato largo.

Me gustaría que se acercaran a la novela con esa curiosidad y algo que me gustaría que se llevaran al finalizarla es que hay cosas que no vamos a saber explicar sobre lo que hace nuestro cuerpo, pero ojalá estar acompañados en el camino por personajes y por gente que te quiera y que haga las cosas un poco más fáciles para ti en este viaje rarísimo que es descubrirnos como humanos: falibles y con cuerpos a los que les pasan cosas, porque a los cuerpos les pasan cosas.

Y en ese relato, en esa experiencia, ojalá estar acompañados de amigas y de personas. Eso que te den soporte y que te hagan reír.

Parte de lo que yo quería era que la novela no fuera un drama infumable sobre mujeres en crisis y al bordo de un ataque de nervios para citar, sino que fuera un viaje desafiante, difícil, pero donde se pudiera respirar, donde hubiera aire y que ese aire estuviera marcado también por el humor, por las ganas de reírse de nuestras tragedias, que es lo más latinoamericano que existe.

Descubre más

Video

Fin de Video

Principales noticias

Ana donó sus órganos al morir en España por eutanasia: ahora un grupo de abogados cristianos quiere prohibir que vuelva a suceder

Un juez de Paraguay ordena la prisión preventiva para el expresidente Peña por el caso Ueno Bank

Las águilas gigantes que cazaban niños y moldearon la evolución humana

No te lo pierdas

Lecturas más populares