El presidente de

Paraguay, Santiago Peña, presentó su dimisión tras la quiebra de Ueno Bank, la

entidad con más clientes del país. El Banco Central intervino el banco porque

su capital no llegaba a la mitad del mínimo que exige la ley. La medida ha

dejado a casi 3 millones de personas, cerca de la mitad de la población, sin

acceso a sus ahorros. Los clientes no podrán

disponer de su dinero durante al menos 15 días. Entre los afectados está la

Seguridad Social, que tenía US$380 millones en el banco, el dinero de 32.000

jubilados. Las autoridades

investigan préstamos sin garantías ligados a los propios dueños del banco. Ocho

directivos están detenidos, entre ellos su fundador, y 27 personas fueron

imputadas por presuntas irregularidades en préstamos y sobregiros a empresas

del mismo grupo entre 2025 y 2026. La crisis también

ha alcanzado al presidente, que hasta marzo de 2025 fue accionista de la

empresa matriz del banco. Peña anunció su renuncia este jueves, pero el

Congreso no pudo votarla por falta de quórum. Por eso sigue formalmente en el

cargo y fue convocado a presentar su defensa este viernes en el juicio

político.