Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad.

Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.

Primera modificación: 05/02/2026 - 15:24

Taipéi y Tokio refuerzan su cooperación estratégica en semiconductores, mientras buscan más terreno en la competitiva carrera de la inteligencia artificial (IA). TSMC anunció que producirá chips avanzados de 3 nanómetros en su segunda planta de Kumamoto, con apoyo del Gobierno japonés.

Asia vuelve a situarse en el centro del tablero tecnológico global con el acercamiento estratégico entre Taiwán y Japón, dos actores decididos a no quedarse atrás en la carrera por el liderazgo en inteligencia artificial, mientras Estados Unidos avanza a pasos agigantados y Europa busca no perder su lugar a como dé lugar.

El eje de esta alianza es TSMC, la mayor fabricante de semiconductores del mundo, que junto al Gobierno japonés presentó un ambicioso plan para producir chips avanzados de 3 nanómetros en territorio nipón, una tecnología crítica para el desarrollo de la IA, la robótica y los vehículos de nueva generación.

El anuncio se realizó en Tokio durante un encuentro de alto nivel en el que participó la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y el consejero delegado de TSMC, C.C. Wei.

Allí se confirmó que la segunda planta de la compañía en la prefectura de Kumamoto, en el sur del país, actualmente en construcción en la ciudad de Kikuyo, no solo fabricará semiconductores de entre 6 y 12 nanómetros, como estaba previsto inicialmente, sino que incorporará la producción en masa de chips de 3 nanómetros, un salto tecnológico sin precedentes para Japón.

"Establecer una fábrica de vanguardia a nivel de 3 nanómetros en Japón, que hasta ahora se ha concentrado en Taiwán, es significativo desde la perspectiva de fortalecer la cadena global de suministro de semiconductores estratégicamente importantes y de reforzar la seguridad económica de nuestra nación, por lo que doy la bienvenida a un desarrollo en la línea de esta propuesta”, subrayó ante la prensa local, la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.

La inversión asociada al proyecto podría alcanzar los 2,6 billones de yenes, equivalentes a unos 17.000 millones de dólares, superando ampliamente la estimación inicial de 1,9 billones de yenes.

El Gobierno japonés, que ya ha subvencionado el desarrollo de capacidad productiva de TSMC en la isla de Kyushu, estudia ahora un apoyo adicional para esta nueva fase del plan, según informó el diario 'Yomiuri'.

Chips más rápidos y más eficientes

La reducción del ancho de línea a 3 nanómetros permitirá fabricar chips más pequeños, potentes y eficientes, capaces de procesar grandes volúmenes de datos a mayor velocidad y con menor consumo energético.

Estas características los convierten en componentes indispensables para centros de datos de inteligencia artificial, sistemas avanzados de automatización industrial, vehículos eléctricos y autónomos, así como aplicaciones de robótica de última generación.

Durante la reunión, Wei destacó que la nueva planta “formará una base” para el desarrollo de la inteligencia artificial en Japón y agradeció el “continuo apoyo del Gobierno central y de las autoridades locales”.

El directivo destacó además que la política industrial de vanguardia impulsada por Tokio aportará “importantes beneficios” al conjunto de la industria de los semiconductores, en un contexto de creciente competencia global y tensiones geopolíticas en torno a las cadenas de suministro tecnológicas.

No quedarse atrás en la carrera

Aunque el anuncio tiene un fuerte componente local, su impacto es claramente global. La demanda de chips avanzados se ha disparado a medida que las grandes empresas tecnológicas aceleran sus inversiones en inteligencia artificial, y la capacidad productiva sigue siendo limitada.

Precisamente, uno de los objetivos centrales de estos acuerdos es aliviar el “hambre” de semiconductores que enfrenta el sector y reducir la dependencia de unos pocos centros de fabricación concentrados en Asia oriental.

La preocupación es tal, que el miércoles 4 de febrero la compañía japonesa Nintendo, madre de videojuegos como Super Mario Bros, se desplomó un 11% en la bolsa por el temor de sus inversores de que la empresa no logre tener la cantidad suficiente de chips para continuar desarrollando sus consolas.

La incertidumbre generó una venta masiva de títulos de acciones, pese a que la empresa reportó unas sólidas ganancias trimestrales luego de su exitosa estrategia de venta de la consola Nintendo Switch 2.

Con Reuters y AFP

Palabras clave relacionadas

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.