Pointe-à-Pitre (AFP) – Los defensores de la memoria de la esclavitud arrojan flores al mar en Pointe-à-Pitre, adonde llegarán los veleros de la Ruta del Ron, la regata que sigue la misma trayectoria que los navíos de la trata negrera.
Primera modificación: 07/11/2026 - 14:25
La ceremonia íntima del viernes en homenaje a los esclavos, organizada por el museo de la esclavitud, fue la primera de este tipo en coincidir con la mítica regata transatlántica entre Saint-Malo (noroeste de Francia) y Guadalupe, creada en 1978.
"Se trata de mirar el Atlántico de otra manera y de (...) recordar que es el escenario de hazañas deportivas, pero también de una de las mayores tragedias de la historia humana", explicó durante la ceremonia Isabelle Vestris, directora del Centro Caribeño de Expresión y de Memoria de la Trata y de la Esclavitud, el Memorial ACTe (MACTe).
La reina de las regatas transatlánticas de vela se prepara para ver llegar cerca de un centenar de barcos en pocas semanas, antes del cierre de la línea de meta el 3 de diciembre.
Cada edición de la prueba provoca críticas de los activistas. El colectivo Nou Las Palé ("Cansados de hablar" en criollo), movilizado desde hace varias semanas en torno a las numerosas problemáticas del territorio, entre ellas la carestía de la vida, amenazó incluso con perturbar el final del evento.
Falta de reconocimiento
Unos denuncian el desequilibrio entre los millones de euros que mueve la regata y la falta de financiación de las infraestructuras del archipiélago, como la red de agua corriente.
Otros lamentan la falta de reconocimiento del periodo esclavista. "Se celebra la travesía del Atlántico, olvidando simplemente que, dos siglos antes, otros veleros ya surcaban ese océano con cargamentos bien tristes", escribió recientemente un miembro del colectivo en las redes sociales.
"La organización de la regata no aborda nunca estas cuestiones memoriales, nunca ha habido un minuto de silencio ni información para los patrones de los barcos sobre este tema", denuncia Myriam Cottias, historiadora y directora del Centro Internacional de Investigaciones sobre las Esclavitudes y Post-esclavitudes, interrogada por la AFP.
"El cultivo de la caña de azúcar que sirve para fabricar el ron produjo esclavitud", recuerda.
Desde la empresa organizadora de la Ruta del Ron, OC Sport Pen Duick, se defienden esgrimiendo el argumento de la "vocación primera" de la regata: el deporte y la aventura en el mar.
Flores y poema
"Entendemos que la historia de Saint-Malo, de Guadalupe y más ampliamente de los intercambios transatlánticos pueda suscitar interrogantes sobre la dimensión memorial del evento", declara no obstante la empresa organizadora, precisando que se mantiene "atenta a las iniciativas emprendidas por los investigadores que disponen de la legitimidad necesaria" para abordar estas cuestiones.
En Saint-Malo, una hora antes de la salida de los barcos el pasado 1 de noviembre, la asociación Mémoire et Partage (Memoria y Repartición, en francés), que promueve un trabajo de memoria sobre la esclavitud y la colonización, arrojó una ofrenda floral al mar ante un puñado de personas reunidas.
"En el momento en que los veleros se lanzan hacia Guadalupe, queremos depositar una flor en el Atlántico y recordar las vidas engullidas por la trata negrera", declaró Karfa Diallo, fundador de la asociación.
Este viernes, en Guadalupe, la conmemoración también fue íntima: apenas una clase de alumnos de secundaria para recitar un poema y algunos cargos oficiales presentes para el lanzamiento de las flores al agua.
"Es la segunda edición de la Ruta del Ron que acoge el MACTe y esto ha provocado muchas discusiones", recuerda Raphaël Lapin, presidente del consejo de administración del museo nacional, que, durante las festividades ligadas a la regata, propone conferencias sobre la memoria.
"Esto demuestra que existe un desafío de cooperación cultural" entre el mundo del deporte y el museo", concluye.
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