Uno de los hombres que sentó las bases de la genética moderna, el biólogo estadounidense James D. Watson, murió en un hospicio de Long Island a los 97 años, confirmó este 7 de noviembre el laboratorio Cold Spring Harbor, donde desarrolló gran parte de su carrera. Codescubridor de la forma de hélice de la molécula de ADN, junto al físico británico Francis Crick, Watson vivió sus últimos años condenado al ostracismo, luego de sus alusiones de corte racial.
Primera modificación: 07/11/2025 - 22:18Última modificación: 07/11/2025 - 22:20
El biólogo estadounidense James D. Watson, que en 1953 desentrañó la estructura de la molécula de ADN junto al físico británico Francis Crick, murió el 6 de diciembre en un hospicio de Long Island, pero fue este 7 que la noticia fue confirmada por el Laboratorio Cold Spring Harbor, donde concretó muchos de sus hallazgos.
El dúo de Watson y Crick sentó las bases de la genética moderna, pues su descubrimiento de la forma tridimensional de la estructura de las cadenas de ADN dio lugar al surgimiento de la ingeniería genética, la terapia génica y otras ciencias médicas y tecnologías basadas en el ADN.
El hallazgo dio lugar a una auténtica revolución en ámbitos muy diversos del conocimiento. Desde la manipulación genética de seres vivos empleada en la agricultura, la cría y en estudio todavía para los humanos, por razones éticas, hasta la ciencia forense y el empleo del ADN en investigaciones policiales, pasando el rastreo de árboles genealógicos, todo cambió en la ciencia gracias a la nueva comprensión sobre la estructura de doble hélice.
Watson, Crick y Maurice Wilkins recibieron en 1962 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus descubrimientos sobre la estructura molecular de los ácidos nucleicos.
"No había forma de que pudiéramos haber previsto el impacto explosivo de la doble hélice en la ciencia y la sociedad", reconoció Watson en su autobiografía.
Watson creó el programa de biología molecular de la Universidad de Harvard, que puso a Estados Unidos a la vanguardia mundial en este campo, y más recientemente, guio el trabajo de los equipos que permitieron mapear el genoma humano.
Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
Usó su enorme prestigio para impulsar el conocimiento, conseguir financiación para muchos de los más ambiciosos proyectos científicos de los últimos tiempos, e impulsar las carreras de investigadores a los que él mismo reclutó y formó.
El "enfant terrible" de la ciencia
Watson fue siempre un niño precoz, de pensamiento demasiado rápido y a la vez extremadamente riguroso. Se graduó de zoología en la Universidad de Chicago a los 19 años, y obtuvo un doctorado en genética en la de Indiana cuando apenas tenía 23.
El estrellato científico alcanzó a Watson a los 25. Fue dos años después de asociarse en la Universidad de Cambridge en Inglaterra con Crick, en lo que un biógrafo describió como "amor intelectual a primera vista".
Ambos compartían "cierta arrogancia juvenil, una crueldad y una impaciencia con el pensamiento descuidado", como describió Crick años después de su descubrimiento.
Bruce Stillman, presidente del laboratorio de Cold Spring Harbor, describió al descubrimiento de las cadenas de ADN como "uno de los tres descubrimientos más importantes en la historia de la biología", junto a la teoría de la evolución de Charles Darwin y las leyes de la genética de Gregorio Mendel.
El haber tocado su techo a una edad tan temprana consolidó la fama de Watson de "enfant terrible", poco dado a la corrección política, y ese desenfado lo conservó prácticamente hasta el final de sus días, llegando incluso a subastar en 2014 su medalla del Premio Nobel, por la que obtuvo 4,7 millones de dólares, aunque luego le fue devuelta.
La cara oscura del astro de la ciencia
Pero Watson tuvo su lado oscuro, comenzando con la acusación de haber utilizado en su juventud el trabajo de otra científica, la investigadora en rayos X Rosalind Frankin para apalancar su propia carrera, sin reconocer suficientemente sus méritos en el descubrimiento de la doble hélice.
También fue criticado por sus comentarios de 2007, en los que atribuyó los resultados a pruebas de coeficiente intelectual a factores genéticos y raciales.
En declaraciones al Sunday Times de Londres reconoció que era "inherentemente sombrío sobre la perspectiva de África", cuestionando las capacidades de las personas de raza negra.
"Todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia es la misma que la nuestra, cuando todas las pruebas dicen que no realmente", explicó, agregando que "las personas que tienen que lidiar con empleados negros descubren que esto no es cierto".
Sus afirmaciones fueron a contracorriente del consenso científico generalizado, que atribuye el rendimiento cognitivo a factores ambientales. Aunque se disculpó por sus declaraciones, finalmente tuvo que dejar su puesto como rector del laboratorio Cold Spring Harbor, que había dirigido durante 40 años.
"Sus arrebatos, particularmente cuando reflexionaban sobre la raza, eran profundamente equivocados y profundamente hirientes. Solo desearía que los puntos de vista de Jim sobre la sociedad y la humanidad pudieran haber coincidido con sus brillantes conocimientos científicos", comentó Francis Collins, director del Proyecto Genoma Humano.
En otra ocasión, durante un discurso en 2000, relacionó el deseo sexual con el color de piel, y poco antes afirmó en un periódico que si el gen que gobierna las preferencias sexuales pudiera detectarse en útero, las madres que no desean tener hijos homosexuales deberían tener permitido abortar por esa razón.
Con AP y Reuters
Palabras clave relacionadas
El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.




